jueves, 27 de marzo de 2008

Vuelta a la realidad

Sábado 22 de Marzo.

Hoy me siento rara. Al ir hacia casa la lluvia no me molesta tanto y, además, no necesito bufanda, guantes o gorro. No sé qué pasa.

Cuando voy a entrar a mi casa, la llave es diferente, la puerta no se cierra de golpe y, además, la calefacción no parece estar a 50ºC.

En la cocina, apenas caben 5 personas sentadas en esa mesa. Veo en la nevera un montón de... ¿qué es eso? Ah! Ya, fruta y verdura (ya casi ni me acordaba). El agua está fresca, la comida no parece estar descongelada, la leche tiene un aroma normal y no está en absoluto caducada.

La ducha es menos claustrofóbica de lo habitual. Y la temperatura del agua del lavabo se podría considerar en un término intermedio; es decir: tibia.

Mi habitación es más grande. Tengo estanterías, libros, cd’s, un montón de cosas entretenidas y en el armario hay perchas; pero, ¿qué es esto? Si ni si quiera tiene lavabo...

¿Y eso? Ah si, una tele. Lo había olvidado.

Tras cenar no hay nadie para hablar. Decido irme a dormir a una hora asquerosamente pronto.

Me acuesto en una cama de un solo cojín pensando que al día siguiente todo volverá a la normalidad.

Al día siguiente, me despierto pensando en qué habrá para desayunar. Nadie me ha llamado al teléfono para despertarme; nadie ha llamado a mi puerta. No oigo voces femeninas matutinas. Me doy cuenta de que vuelvo a estar en la misma casa y acepto la realidad:

Ya no habrá Maxwell. Mi desayuno hoy se compone de un miserable zumo de piña con pajita.

Ya no habrá lluvia eterna, con lo que la llegué a odiar.

Pero lo más importante: ya no habrá Castle Irwell.

De ahí el nombre de este blog inaugural: We remember Castle Irwell.

Amén.



PD. ¿Alguien sabía que la residencia estaba entre 2 ríos o soy la única que se acaba de enterar? xDD